05 febrero 2009

Más acerca de los docentes y los comerciales

Ayer abrí la caja de los truenos.

Mis compañeras de la librería me han jaleado para que siga contando situaciones de clientes que exigen un trato privilegiado (el 100% de los casos que he podido recordar son docentes).

Bueno, para empezar, nadie nos ha preguntado en la librería el descuento que realizamos a ningún gremio, excepto...... efectivamente, a los profesores. Nos han preguntado muchas, muchísimas veces, qué descuento hacemos a los profesores. Nadie nos ha preguntado nunca que descuento hacemos a los sexadores de pollos, peritos agrimensores, jefes de cocina, toreros o cualquier otra profesión.

Ahora, otro par de casos verídicos:

  • Un profesor (aunque venía como representante de una asociación profesional) nos hacía un compra de unos 600 € si y sólo si a él le regalábamos un diccionario de la RAE. La respuesta fue que no, a lo que respondió (chulescamente) que había otras librerías. La contestación debió ser la misma en todas, porque un mes más tarde nos mandó un e-mail interesándose otra vez por el pedido, como si no hubiera quedado clara la cosa.

  • Un centro de secundaria nos hace un pedido a principio de curso. Son libros muy concretos para los departamentos, nada que podamos tener entre nuestras existencias, así que cursamos los pedidos a nuestros proveedores, recepcionamos la mercancía, la llevamos al centro con su factura y .... nos dicen que no tendrán dinero hasta dentro de 4 ó 5 meses, pero que se los dejemos de todas formas que ya nos pagarán. La respuesta también fue negativa, así que nos llevamos de nuevo los libros, los devolvimos a los proveedores (los que pudimos) con sus gastos correspondientes y esperamos un plazo para el abono de lo que ya habíamos pagado. Si nos lo hubieran dicho desde el principio, lo podíamos haber negociado y llegado a un acuerdo, pero dieron por sentado que era nuestra obligación esperar el plazo para el pago que creyeran conveniente.

Que quede claro que son excepciones. Normalmente nos encontramos con docentes que realizan muy bien su trabajo, buscan optimizar recursos y que les demos un servicio serio y profesional por encima de cualquier otro tipo de interés. Casi siempre, que la biblioteca de un centro funcione supone un empeño personal de algunos profesores que les obliga a dedicarle un tiempo que podían tener para otras cosas.

Otro día contaremos los criterios de selección de los fondos para las bibliotecas que nos hemos ido encontrando....

3 comentarios:

Fernando Alcalá dijo...

Si yo te contara...

javier Liébana dijo...

No te cortes y dilo claramente: TODOS los funcionarios de la enseñanza son unos pedigüeños. Su modus operandi es el de pedir y que se lo den, que ya hicieron suficiente con aprobar la oposición. Con maestros como estos qué se va a esperar de las generaciones venideras y qué ejemplo les transmiten a nuestros hijos.

Tomás TodoLibros dijo...

No estoy de acuerdo. Conozco profesionales verdaderamente enamorados de su trabajo, que se preocupan que el sistema educativo de Extremadura esté a buen nivel en cuanto a lectura se refiere.

Repito que el éxito de los planes de fomento de la lectura depende mucho de que en cada centro haya personal que esté dipuesto a implicarse; por suerte lo hay.

Conozco a una profesora que en 3 años ha estado en 3 centros, y en cada uno de los 2 primeros ha dejado una biblioteca funcionando, y en el tercero la está revitalizando este año. Es un caso excepcional, lo se, pero los casos de profesores "jeta" que he contado también lo son.